Qué significa un Congreso dividido para la política de EEUU

Qué significa un Congreso dividido para la política de EEUU

Ya es oficial. Los republicanos han conseguido el control de la Cámara de Representantes al obtener el escaño número 218 para el partido. Esta victoria pone fin a cuatro años de control demócrata de la cámara baja y otorga a los republicanos la presidencia de la Cámara y de las comisiones más importantes. Los demócratas, sin embargo, mantienen el control del Senado.

El nuevo presidente republicano de la Cámara de Representantes tendrá la nada envidiable tarea de intentar aprobar leyes con una mayoría muy estrecha en la que solo unas pocas deserciones dentro del partido bastarán para tumbar un proyecto de ley (todavía no se sabe la ventaja republicana exacta a la espera de resultados en algunos distritos de California, Alaska y Colorado).

Los conservadores esperaban que una "marea favorable de votos" en las elecciones de mitad de mandato les permitiera ganar decenas de escaños de la Cámara de Representantes que hasta entonces estaban en manos de los demócratas, lo que les hubiera dado una mayoría mucho más cómoda. En lugar de ello, los republicanos han conseguido el control de la Cámara de Representantes con un margen muy ajustado y los demócratas podrían incluso aumentar su mayoría en el Senado en función de los resultados de la segunda vuelta en Georgia el 6 de diciembre.

Con la Cámara de Representantes y el Senado ya decididos, Washington se prepara para al menos dos años de control dividido del Congreso. Esto es lo que podemos esperar.

A los demócratas les resultará muy difícil impulsar su agenda legislativa. Los republicanos pueden utilizar su mayoría para bloquear cualquier proyecto de ley aprobado por el Senado demócrata y evitar que se vote en la Cámara de Representantes.

Desde que Joe Biden llegó a la Casa Blanca, la Cámara ha aprobado algunos proyectos de ley importantes y lo ha hecho con apoyo bipartidista, incluida la ley de infraestructuras que el presidente firmó a finales del año pasado. Pero el nuevo presidente de la Cámara probablemente no quiera dar a Biden y a su partido más victorias políticas antes de las elecciones presidenciales de 2024, lo que podría provocar un estancamiento legislativo.

Debido a su ajustada mayoría en la Cámara de Representantes, los republicanos pueden tener problemas para impulsar leyes importantes. Incluso si son capaces de aprobar alguna ley, es casi seguro que el proyecto fracase en el Senado demócrata. Por eso, parece probable que los republicanos de la Cámara de Representantes centrarán la mayor parte de su atención en las investigaciones y la vigilancia al Gobierno.

Incluso antes de que se cerraran las urnas el pasado martes, los republicanos de la Cámara de Representantes habían esbozado planes para lanzar una serie de investigaciones sobre el Gobierno de Biden y sus familiares. Los congresistas republicanos han expresado un gran interés en investigar la gestión de la Administración sobre la retirada de los soldados estadounidenses de Afganistán, la supervisión de Biden del control de la frontera entre Estados Unidos y México y los negocios de su hijo Hunter en el extranjero.

Algunos de los miembros de extrema derecha de la Cámara de Representantes también han amenazado con utilizar su nueva mayoría para frenar los proyectos de ley que deben ser aprobados, entre ellos el aumento del techo de gasto. Si no se eleva la cantidad máxima que el Gobierno estadounidense puede pedir prestado, el bloqueo podría poner en peligro toda la economía estadounidense. Algunos republicanos de la Cámara de Representantes han señalado que quieren condicionar el apoyo a un aumento del techo de la deuda al recorte del gasto público y los programas de ayuda social.

La nueva mayoría republicana de la Cámara de Representantes también podría poner en peligro las propuestas para enviar más ayuda militar a Ucrania. La congresista de extrema derecha Marjorie Taylor Greene dijo que cuando los republicanos tomen el control "no se mandará ni un centavo más a Ucrania". Estas declaraciones han alarmado a los aliados de Kiev en el Capitolio y fuera del país. Con una mayoría tan estrecha, basta con unos pocos votos para bloquear proyectos de ley.

Esa es una pregunta que muchos republicanos de la Cámara de Representantes se están haciendo ahora mismo. El claro favorito para el cargo –que supervisa, gestiona y dirige el partido mayoritario en la Cámara– es Kevin McCarthy, el congresista republicano de California que ha sido líder de la minoría en la Cámara desde 2019.

Pero McCarthy ha tenido que enfrentarse a algunas críticas dentro de sus propias filas y sigue sin estar claro si puede conseguir los 218 votos necesarios para convertirse en presidente de la Cámara. El martes los republicanos aceptaron sin problemas a McCarthy como su candidato a presidente, pero 31 miembros votaron al legislador de extrema derecha de Arizona Andy Biggs. Esta suma puede anticipar problemas para McCarthy cuando se celebre la votación en enero.

En declaraciones al Texas Tribune, Chip Roy, miembro del Freedom Caucus de extrema derecha que ha apoyado a Biggs, indicó que su posición "sigue siendo la misma hasta nuevo aviso, nadie tiene 218". "Tenemos que sentarnos y acordar los cambios de calado que sean necesarios", señaló.

Antes de llegar a la presidencia, Biden se forjó una reputación en el Senado por su capacidad de llegar a acuerdos con sus colegas republicanos. Durante las primarias demócratas de 2020, Biden bromeó sobre su capacidad de pactar en las situaciones más difíciles y afirmó que en otro momento de la historia de Estados Unidos él hubiera sido capaz de trabajar con segregacionistas acérrimos como James Eastland y Strom Thurmond. Esos comentarios, destinados a demostrar su disposición a negociar, indignaron a muchos votantes de las primarias demócratas.

Pero en los últimos meses Biden se ha vuelto cada vez más crítico con el Partido Republicano actual, ya que considera que sigue atado de pies y manos a Donald Trump y que ataca los principios democráticos. "Donald Trump y los republicanos del Make America Great Again representan un extremismo que amenaza los fundamentos mismos de nuestra república", dijo Biden en septiembre.

McCarthy ha respondido a las críticas de Biden acusando al presidente de haber "elegido dividir, degradar y despreciar a sus compatriotas... simplemente porque no están de acuerdo con sus políticas". Si McCarthy consigue hacerse con la presidencia de la Cámara de Representantes, él y Biden no empezarán su nueva relación con el mejor pie. Cuando un periodista preguntó a Biden la semana pasada sobre su relación con McCarthy, el presidente evitó responder. "Es el líder republicano y no he tenido mucha ocasión de hablar con él", respondió Biden. "Pero hablaré con él".

El control continuado de los demócratas en el Senado garantiza que podrán aprobar los nombramientos para el gabinete y de los jueces. Su mayoría en el Senado permitirá a los demócratas elegir a más jueces progresistas en puestos clave y podría darles la capacidad de cubrir otro puesto en el Tribunal Supremo si se abre uno en los próximos dos años.

Aun así, la mejor oportunidad de los demócratas para aprobar cambios de aquí a 2024 puede reducirse al poder del ejecutivo. Biden ya ha firmado más de cien decretos desde que llegó a la Casa Blanca, según el Proyecto Presidencia de la Universidad de California en Santa Bárbara.

Biden ha utilizado los decretos para anular algunas de las políticas más polémicas de Trump –como la financiación para la construcción de un muro en la frontera entre EEUU y México– y para impulsar propuestas progresistas que, de otro modo, se estancarían en el Congreso. La orden de Biden para perdonar parte de la deuda estudiantil (hasta 20.000 dólares) para millones de personas fue celebrada por los aliados progresistas del presidente, aunque se enfrenta ahora a desafíos legales.

Ahora que los republicanos controlan la Cámara de Representantes, Biden podría firmar órdenes ejecutivas con más frecuencia.

Traducción de Emma Reverter.