Ji Wu, exjefe de exploración espacial del gigante asiático: “China lanzará un robot saltador para buscar agua en el polo sur de la Luna”

El polo sur de la Luna va a ser el escenario de una nueva lucha entre David y Goliat. El gigante en este caso es EE UU. Su programa para que la primera mujer pise el satélite en 2024 tiene previsto empezar la próxima semana con el lanzamiento de la misión Artemis I, varias veces retrasada por problemas técnicos.

Del otro lado está China, la mayor de las potencias espaciales emergentes. En pocas décadas ha conseguido aterrizar una sonda robótica en la cara oculta de la Luna y ser el tercer país que toma tierra con éxito en Marte, tras EE UU y Rusia, y por delante de Europa, cuya misión Exomars ha quedado en dique seco por la guerra de Ucrania.

EE UU y China compiten por localizar los mejores lugares para extraer agua helada de las zonas de sombra perpetua del satélite, donde nunca llega el sol y las temperaturas son tan gélidas que incluso las misiones robóticas no pueden quedarse mucho tiempo. Por eso, al mismo tiempo deben encontrar puntos elevados en las montañas con suficiente energía solar para ubicar bases permanentes.

Hace unos días, los ex jefes de los programas espaciales de EE UU, Europa y China participaron en un atípico debate en el que hablaron sobre esta nueva carrera espacial con una sinceridad poco habitual. “La Luna no pertenece a nadie y ningún país puede reclamar allí territorio”, recordó Jean-Jacques Dordain, expresidente de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), durante el acto, celebrado en Armenia durante el festival Starmus VI. Dordain urgió a firmar un “acuerdo” internacional para explotar los recursos del satélite. “Espero que no contaminemos la Luna como ya hemos hecho con la Tierra”, advirtió.

Charles Bolden, exjefe de la NASA en tiempos de Barack Obama, fue claro en su réplica: “Yo no puedo hablar con China, pero los europeos sí podéis y os animo a que lo hagáis”. Desde 2011, una ley impide la colaboración espacial de EE UU y China. Además, ambos países están enfrentados en la política y el comercio. Esta misma semana, el actual jefe de la agencia espacial, Bill Nelson, ha lanzado un mensaje taimado: su país está dispuesto a colaborar con los asiáticos si aumentan su transparencia, según ha informado el medio especializado Space.com.

Del lado de China habló Ji Wu (Pekín, 64 años), quien es una de las personas que mejor conocen el hermético programa espacial del país comunista. “En estos momentos estamos en guerra. Pero lo que deberíamos hacer es sentarnos y dialogar”, aseguró el ingeniero de telecomunicaciones.

Ji fue responsable de la primera misión espacial con fines científicos de este país, coordinó misiones conjuntas con la ESA y durante años dirigió el Centro Nacional de Ciencias Espaciales de China. En la actualidad preside la Sociedad China de Investigación Espacial y en sus ratos libres escribe novelas de ciencia-ficción. Su último libro narra las aventuras de un ingeniero del programa espacial chino que deja su trabajo para dirigir un proyecto empresarial: construir el primer hotel en la Luna; algo que Ji cree que sucederá en menos de 20 años.

Pregunta. ¿Cuál es el próximo gran objetivo de China en exploración espacial?

Respuesta. Al principio, nuestro desarrollo fue puramente tecnológico. Una vez que hemos conseguido dominar esa parte, empezamos a expandir el aspecto científico. En 2011 reiniciamos el programa científico para lanzar una misión espacial al año. Otra línea distinta es el programa de exploración tripulado, que es mucho más político y va dirigido al gran público, a que la gente se sienta orgullosa de su país. En estos programas hay menos instrumentos científicos. En cualquier caso, ahora China tiene su propia estación espacial en la que hay más espacio para la ciencia.

P. ¿Qué tipo de experimentos hacen?

R. Estudiamos cuestiones de biomedicina, microgravedad, astronomía, astrofísica, observación de la Tierra y detección remota. Vamos a lanzar pronto un nuevo telescopio espacial. Tiene dos metros de diámetro y su campo de visión es mucho más amplio que el del telescopio espacial Hubble.

P. ¿Qué planes tienen para la Luna?

R. [En 2018] La misión Chang’e 4 aterrizó en la cara oculta de la Luna. La Chang’e 5 fue la primera de China que retornó muestras lunares a la Tierra, [las primeras en 44 años]. La nave 6 será idéntica a la 5. Se lanzará en 2023 e intentará traer muestras de la cara oculta de la Luna. Para poder comunicarnos con esta zona tenemos un satélite de comunicación. Seguiremos después con una segunda generación de sondas, a partir de la siete. La mayoría probablemente aterrizarán en el polo sur. Necesitamos energía solar y aquí podemos tener 10 meses de luz. Es mucho más fácil que en la cara oculta, donde la falta de sol nos obliga a entrar en hibernación cada 14 días.

P. ¿Cómo planean superar el problema de la sombra perpetua?

R. Una de nuestras ideas es enviar un vehículo saltador capaz de explorar las zonas donde nunca llega la luz del sol para ver si hay agua helada. Queremos tomar muestras y traerlas de vuelta a la Tierra. Pero estas zonas son tan frías que ninguna nave puede quedarse mucho tiempo. Hay que tomar la muestra y salir. Por eso estamos desarrollando un vehículo saltador que irá a bordo de las sondas Chang’e 7 y 8. Estas misiones sentarán las bases de la Estación Internacional de Investigación Lunar, que vamos a construir junto a Rusia. Queremos que participen más países. Hay un llamamiento abierto a hacerlo. Será una estación robótica, de momento.

Primero apostaremos por la estación espacial hasta por lo menos 2033. Solo después tal vez empecemos a pensar en la Luna

P. EE UU y Europa quieren saber si en el polo sur hay agua y minerales para fabricar combustible de cohetes ¿China busca algo similar?

R. El polo sur lunar no es un lugar para ser explorado por humanos. Está lleno de valles profundos y montañas altísimas. Hay muy pocos lugares en los que quedarse e incluso allí sería muy difícil desplazarse con vehículos. Es mejor viajar a las zonas más llanas, los llamados mares. Allí es mucho más fácil aterrizar, construir una base y desplazarse.

P. ¿China planea mandar humanos a la Luna?

R. Sí. No hay un plan concreto, pero es obvio: después de la estación espacial ¿a dónde vamos a ir? Ahora la NASA lidera el proyecto [Deep Space] Gateway y la misión Artemis. El objetivo no es quedarse, sino ensayar para poder luego ir a Marte. En la Gateway colaboran más de 20 países, pero algunos de ellos no saben ni cuáles son sus cometidos. Es un club de EE UU. Me disgusta. Deberían permitir que entren China y Rusia.

Las empresas privadas construirán hoteles en la Luna en menos de 20 años

P. ¿China querría participar?

R. Claro que sí. Nunca nos invitaron.

P. ¿Por qué?

R. Por cuestiones políticas. Quieren echarnos y a la vez tienen miedo de que hayamos avanzado tan rápido. No les gusta. Quieren seguir siendo superiores a nosotros.

P. ¿Podría China competir con Artemis?

R. No. El objetivo de China no es competir con EE UU. Tenemos nuestros propios planes de desarrollo. Primero apostaremos por la estación espacial hasta por lo menos 2033. Solo después tal vez empecemos a pensar en la Luna.

P. ¿Cree que algún día habrá humanos viviendo allí?

R. Sí, en menos de 20 años. Tan pronto como se solucione el problema de la noche lunar, será rentable construir hoteles allí. Hablo de ello en mi novela El hotel lunar (2021, traducido al francés).

P. ¿Usted iría a uno de esos asentamientos?

R. Por supuesto. Es mi sueño. Pero todo depende del precio. En mi libro especulo que el billete de ida y vuelta será de un millón de dólares.

P. ¿Quién cree que construirá los primeros asentamientos humanos en la Luna?

R. Serán empresas privadas, seguro. Tener esta presencia humana en la Luna es mucho más importante que llevar astronautas a Marte.

P. ¿Qué planes tiene China para Marte?

R. La siguiente misión es a un asteroide. Queremos recuperar muestras de él y traerlas a la Tierra. En dos años esperamos lanzarla. Después de esto, la nave irá a Júpiter. Una vez conseguido esto intentaremos traer muestras de Marte a la Tierra; probablemente en 2030. En cualquier caso, antes de ir a Marte con misiones tripuladas iremos a la Luna.

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