Muere a los 92 años Edward O. Wilson, el padre de la biodiversidad

El biólogo estadounidense Edward O. Wilson (Birmingham, Alabama, 1929) murió el domingo a los 92 años en Burlington (Massachusetts), según ha informado la fundación que lleva su nombre en un comunicado. Conocido como el padre de la biodiversidad o el Darwin de la era moderna, Wilson era considerado, junto al naturalista británico David Attenborough, una de las autoridades mundiales más relevantes en historia natural y conservación.

Wilson abogaba por la protección de la mitad de la tierra, para conservar suficiente diversidad en el 50% de la superficie y del mar del planeta. Así, los ecosistemas podrían estar interconectados para revertir la extinción de las especies, que sucede ahora a un ritmo jamás visto en 10 millones de años. El proyecto de Naciones Unidas “30 por 30″, inspirado en las teorías de Wilson, urge precisamente a la conservación de al menos el 30% del planeta para 2030.

Wilson era también una autoridad mundial en el conocimiento de las hormigas, de las cuales descubrió más de 400 especies. Uno de sus grandes descubrimientos fue entender cómo las hormigas comunicaban el peligro y los caminos para transportar comida mediante la emisión de sustancias químicas. Su trayectoria como entomólogo cuando tenía tan solo 10 años, cuando pasaba horas en los bosques coleccionando insectos y mariposas. “La mayoría de los niños pasan por una etapa de fascinación con los bichos; yo no he superado la mía”, dijo en una ocasión.

Escritor de dos libros ganadores de premios Pulitzer, en 1979 por La naturaleza humana y en 1991 por Las hormigas, popularizó el término de la “biodiversidad”. El científico de la Universidad de Harvard, institución a la que perteneció durante 70 años como profesor y entomólogo, vivía en una comunidad de retiro en el noreste de Estados Unidos y había publicado recientemente una larga serie de libros sobre la biodiversidad. Recibió también el premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA en su tercera edición porque “acuñó y popularizó el término biodiversidad y ha contribuido extraordinariamente a concienciar a la sociedad de su valor”.

Wilson es también el fundador de la sociobiología, que investiga las bases biológicas del comportamiento humano. En 1975, su libro Sociobiología, la nueva síntesis causó polémica, al sugerir que comportamientos humanos como el altruismo o la hostilidad están determinados por los genes o la naturaleza, en lugar del entorno.

“El santo grial de Ed fue el placer de la búsqueda del conocimiento. Su valiente enfoque científico y su voz poética transformaron nuestra forma de entendernos a nosotros mismos y a nuestro planeta. Su mayor esperanza era que los estudiantes de todo el mundo compartieran su pasión por el descubrimiento como la base científica fundamental para la administración futura de nuestro planeta“, ha afirmado Paula J. Ehrlich, directora ejecutiva y presidenta de la Fundación E.O. Wilson.

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