Robots quirúrgicos: así obedecen las manos del cirujano con precisión y destreza

Robots quirúrgicos: así obedecen las manos del cirujano con precisión y destreza

Desde hace unos años, los robots, esa invención hasta hace unos años de las películas de ciencia ficción y de los programas espaciales, se pueden encontrar ayudando también a los cirujanos en los hospitales. La cirugía asistida por robot está ampliando las capacidades de la cirugía convencional y está cambiando la cara de la medicina al mismo tiempo. 

Lo saben muy bien en el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, un centro a la vanguardia en nuevos sistemas diagnósticos y terapéuticos que cuenta con el robot quirúrgico Da Vinci, instalado en su bloque quirúrgico para realizar intervenciones con mínima agresión. 

El progreso de la tecnología robótica quirúrgica se ha traducido en la articulación de instrumentos que imitan la mano, la precisión y la visión tridimensional. Algo de lo que presume el sistema Da Vinci, que traduce los movimientos de la mano del cirujano a los brazos robóticos en tiempo real. 

Los diminutos instrumentos se mueven como una mano humana pero con un mayor rango de movimiento. El tamaño hace posible que los cirujanos operen a través de una o varias incisiones pequeñas. Además, el sistema ofrece vistas de alta definición en 3D muy ampliadas de la zona quirúrgica. 

El sistema Da Vinci es una mejora notable con respecto a la laparoscopia convencional, ya que el diseño ergonómico permite operar desde una posición cómoda y sentada, con los ojos y las manos colocados en línea con los instrumentos. Para moverlos, el cirujano simplemente mueve sus manos. 

El robot replica de forma precisa, estable y sin temblores los movimientos del cirujano durante la intervención quirúrgica, ofreciendo una visión ampliada y nítida del interior del paciente y aportando mayor seguridad al tratar zonas anatómicas de difícil acceso. 

Gracias a que la cirugía se realiza a través de una pequeña incisión en lugar de una herida abierta, hay mucho menos sangrado que en los procedimientos quirúrgicos tradicionales. El sistema, por tanto, permite al cirujano usar instrumentos quirúrgicos que son demasiado pequeños para los dedos humanos.

Durante el año 2021, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos realizó más de 300 intervenciones quirúrgicas, un 36% más que en 2020, sobre todo en especialidades como la cirugía torácica –53 intervenciones en 2021–, ginecología (62), otorrinolaringología (13), cirugía general del aparato digestivo (51) y urología (161). 

Esta intensa actividad se ha visto reforzada con la realización de dos técnicas novedosas: la linfadenectomía inguinal vía transperitoneal en el cáncer de pene y la biopsia selectiva de ganglio centinela en el cáncer de cérvix. 

Con equipos robóticos en el quirófano, los pacientes se benefician de intervenciones menos agresivas y de un camino más rápido hacia la recuperación, sobre todo en tumores torácicos (cáncer de pulmón) y tumores del mediastino, tal como explica el doctor Ignacio Muguruza, jefe de Servicio de Cirugía Torácica del citado hospital, que afirma que “los tumores pulmonares y del mediastino se tratan de forma segura y meticulosa con Da Vinci, dada la precisión de su instrumentación y la magnífica visión que nos proporciona”.

En los casos más complejos, el dominio de estas técnicas robóticas y “el trabajo colaborativo entre los distintos cirujanos permite hacer frente a casos cada vez más complicados”, admite el experto.

En el ámbito ginecológico, los cuadros clínicos en los que más se usa el robot Da Vinci son sobre todo los carcinomas de endometrio, el cáncer de cérvix y el de ovario en estadio precoz, así como las colposacropexias, las miomectomías y las endometriosis, entre otros. En estos casos, las complicaciones postquirúrgicas son muy escasas.

En general, los beneficios frente a la laparoscopia son numerosos, como reconoce la doctora Charo Noguero, jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Rey Juan Carlos, entre los que destaca el alta precoz tras la intervención, una recuperación más rápida y un menor dolor postoperatorio. 

También para el doctor José Granell, jefe asociado del Servicio de Otorrinolaringología del hospital mostoleño, la cirugía robótica ha permitido tratar “un porcentaje importante de pacientes evitando en muchos de ellos todo tipo de secuela”.

En el caso de la cirugía general y digestiva, Da Vinci “facilita la disección de los tumores rectales, sobre todo en cánceres bajos, pacientes varones, obesos y que han recibido radioterapia previa”, reconoce el doctor David Alias, jefe asociado del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo. Pero si se trata de destacar un tratamiento, el de los tumores esofágicos es uno de los más destacados.   

Y si puede hablarse de una especialidad en la que Da Vinci sea especialmente efectiva es la urología, como ha demostrado el procedimiento prostatectomía radical por cáncer prostático. Porque la robótica en este campo permite tratamientos más personalizados, menos invasivos y más precisos. Lo demuestran estudios como el publicado en European Urology según el cual los pacientes con cáncer de próstata que se sometieron a cirugía asistida por robots probablemente necesiten menos tratamientos adicionales contra el cáncer, como radiación, que los pacientes que se someten a cirugías abiertas.