¿Es el momento de comprar un televisor 8K?

Dos asistentes a un encuentro sobre televisión de alta definición celebrado hace dos años, frente a un televisor 8K.
Dos asistentes a un encuentro sobre televisión de alta definición celebrado hace dos años, frente a un televisor 8K.García-Santos

Un mundial de fútbol en Qatar a las puertas de la Navidad, unos Juegos Olímpicos en dos años en París y el final de la temporada de mayores ventas de televisores, cuando los fabricantes aprovechan para ofertar los modelos que se han quedado en el almacén antes de renovar la gama, es una combinación favorable para pensar en el electrodoméstico que aún preside los hogares, pese al avance del consumo en pantallas individuales. ¿Es el momento de comprar un televisor 8K? Algunos analistas creen que aún no son interesantes y los consumidores, que son caros para unos contenidos específicos para esta resolución casi inexistentes. Sin embargo, otros expertos, los fabricantes y los productores de contenidos consideran que mejoran de forma sobresaliente la experiencia para acercarla a la visión de una retina humana. Estas son las claves para decidir.

Un televisor 8K debería ofrecer una resolución horizontal media de 8.192 píxeles (puntos de color o en escala de grises), según el modelo de Digital Cinema Initiatives. Esto significa el doble de resolución que una televisión 4k y cuatro veces más que las televisiones de Ultra Alta Definición (UHD).

Pero esa gran resolución tiene algunos inconvenientes principales. El que más pesa sobre los consumidores es el precio. Según la Asociación 8K, para el mejor visionado de una televisión de 8.000 píxeles se precisa de una pantalla de 65 pulgadas o superior situada a una distancia de 2,5 metros. Esto significa contar con un aparato de 165 centímetros de diagonal, 144 de ancho y 81 de alto. Esta recomendación sitúa a estos televisores entre los de mayor precio del mercado. Para ese tamaño de pantalla hay ofertas de 4K entre los 600 y los 3.000 euros. Sin embargo, para los de 8K de 65 pulgadas, el precio oscila entre 1.900 y más de 4.000 euros.

El segundo obstáculo es la falta de contenidos en 8K. Salvo en Japón, donde hay emisiones más generalizadas en esta resolución, la oferta de producciones de estas características es muy limitada y se reduce a algunas plataformas como Vimeo o YouTube.

Simulación de las diferentes resoluciones de los televisores en una imagen de la Asociación 8k para muestras en Internet.
Simulación de las diferentes resoluciones de los televisores en una imagen de la Asociación 8k para muestras en Internet.

Pero los televisores de última generación cuentan con sofisticadas tecnologías que convierten una emisión habitual en una experiencia cercana a la alta resolución. Una de ellas es la duplicación, que permite doblar el número de píxeles recibidos, pero es la fórmula que menor valor aporta. La más utilizada es la de los K-vecinos, un sistema informático que analiza los colores y el brillo de los píxeles que están a su alrededor para crear los adicionales necesarios para la pantalla de mayor resolución. La más completa es la fórmula de asistencia por inteligencia artificial, que genera los puntos de color necesarios en función del aprendizaje sobre objetos tipo y la comparación entre imágenes de alta y baja resolución para crear el contenido más realista, “hiperrealista”, según afirma la Asociación 8K.

La mayor resolución también exige mayor tráfico de datos, algo para lo que no están preparados la mayoría de hogares, donde las conexiones de fibra aún están en la quinta generación de routers mientras ya llega la séptima, la que hará más eficaz los servicios en línea de alta calidad. Los televisores de última generación cuentan con un nuevo protocolo de HDMI (2.1) que aporta el doble de velocidad en la transmisión que los existentes, especialmente relevante para juegos y contenidos descargados.

Para el director de FF Pictures, Florian Friedrich, el 8K compensa: “Es mejor de lo que la gente y muchos expertos creen”. Según Friedrich, la precisión de los pequeños detalles se acerca a la visión de una retina humana, las imágenes son realistas, las mejoras conseguidas por los sistemas informáticos son evidentes incluso con emisiones en HD y los defectos por “parpadeo” (cambios en la intensidad de la luz en intervalos cortos de tiempo) y en los perfiles se minimizan.

Por el contrario, María Rúa, analista de Omnia, reitera que aún es pronto: “El 8K se presentó en Las Vegas y nadie lo quiere. La tecnología está ahí, pero al consumidor no le interesa”, afirmó en la presentación del último encuentro del Fórum 5G, celebrado en Sevilla.

Presentación de una televisión 8K de Samsung.
Presentación de una televisión 8K de Samsung.

Pere Vila, presidente de UHD Spain, opina de manera opuesta: “Hay hueco para el 8K. Será un proceso lento, pero está despegando. Estamos en un proceso de dar más capacidad a nuestros televisores para reproducir más píxeles, colores, brillo, contraste, marcos por segundo. Hay un salto importante”.

Según Vila, la experiencia para el espectador mejora de forma sustancial y también para el creador de contenidos especiales, como en aplicaciones de 365 grados. “Si puedes producir con una herramienta de mayor calidad, lo harás”, asegura para defender el futuro inmediato los televisores de última generación en función del crecimiento de la oferta y la demanda. Y añade una razón más: “El 4K no va a reproducir 8K, pero este último sí reproduce los formatos inferiores. No es solo cuestión del número de píxeles, sino el contraste, el rango dinámico de luz, el número de frames [marcos] por segundo, el audio, los colores…”.

El presidente de UHD Spain augura que el televisor sobrevivirá a la coexistencia de otras pantallas como el electrodoméstico donde ver productos especiales. “Puedes usar el móvil para informarte, pero para ver películas o acontecimientos deportivos o documentales, la tele es mejor”. Y también augura un cambio en los sistemas de producción, donde la mayor resolución permitirá incluso modelos de realización remota, abaratando los costes.

Pero los consumidores tienen la última palabra y la respuesta de estos es aún tibia ante los nuevos televisores. La opinión de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) es muy clara: “La última evolución en el mundo de los televisores, el 8K, ni es apta para todos los bolsillos ni tampoco muy útil, al menos en España. Su principal problema es que, para que se note la mejora en la calidad de la imagen, casi todos los modelos con esta tecnología son de 65 pulgadas en adelante, lo que aumenta su precio. La segunda pega es que, de momento, no existen contenidos con esta resolución que permitan sacarle partido, y menos en España. En nuestro país, el 4K todavía está por asentarse, apareciendo solo en ciertos partidos de fútbol y en contenidos de plataformas de pago; por tanto, mucho menos el 8K. Nuestra recomendación es esperar”.

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